lunes, 9 de junio de 2008

Plaza de Bolivar



Anteriormente la Plaza de Bolívar se llamó Plaza de la Catedral por estar cerca de la Catedral Primada, luego tomó el nombre de Plaza Mayor donde se celebraban los actos militares; en 1610 fue catalogada como el Santo Tribunal de la Inquisición o Plaza de la Quema donde ejecutaban a las personas que eran consideradas herejes, después el 2 de febrero de 1641 se realizó el primer “Auto de Fe” que fue organizado por los inquisidores Juan de Mañozca y Pedro Mateo de Salcedo, más tarde en 1890 se convirtió en plaza, allí se realizaban corridas de toros, y desde ahí empezó la afición por la tauromaquia en Cartagena.

Finalmente el 11 de noviembre de 1896 tomo el nombre de Plaza de Bolívar; también se inauguró allí una estatua en honor al libertador, Además de ser una plaza de reunión habitual para muchos cartageneros que se encuentran allí, aprovechando la buena sombra, para conversar y disfrutar la brisa de la tarde, es actualmente una de las plazas con mayor movimiento cultural de la cuidad; allí se han realizado ferias del libro, tertulias, sesiones de cuentería, recitales poéticos, además de las muestras populares de bailes típicos del caribe colombiano que constantemente podemos ver, acompañados de un buen café colombiano.

Esta Plaza está rodeada por el Palacio de la Inquisición, el edificio del Banco de la República, la casa del Concurso Nacional de la Belleza, la Gobernación, el Museo del Oro y la Catedral.







domingo, 25 de mayo de 2008

Talento 100% por ciento Caribe

Manuel Zapata Olivella





Famoso escritor colombiano de la costa Caribe que nació en lorica, Córdoba el 17 de marzo de 1920; fue uno de los afrocolombianos más destacados en el siglo XX por exaltar en sus obras la identidad negra colombiana, realizo estudios de medicina en Bogotá (Universidad Nacional) y Estados Unidos, la cual practico en el departamento del Cesar y la costa pacífica.
Folclorista, narrador, dramaturgo y profesor universitario, este peculiar personaje entro en completo contacto e interés en la cultura negra colombiana cuando se trasladó a Cartagena con su familia a muy temprana edad, desde joven empezó a escribir en el periódico El Fígaro, en las revistas Estampa de Bogotá, cromos, sábado y suplemento literario de El Tiempo, finalmente fundó y dirigió la revista literaria letras nacionales.


Con su hermana Delia destacada folclorista y bailarina fundó un conjunto de danzas folclórica, con el cual hicieron giras por el exterior y Colombia. Fue cónsul en Trinidad y Tobago. En sus viajes por América investigo, observo sobre la cultura negra y el trato que los negros recibían en el país del norte.

Sus obras reflejaron la opresión y la violencia a la raza negra y como narrador se distinguió por tener un carácter realista, de denuncia y otro mitológico. En 1962 se le otorgo el premio Esso con la obra Detrás del rostro y por su arduo trabajo realizado; en 2002 recibió el premio a la Vida y Obra del Ministerio de Cultura de su país, fue finalista en dos concursos legendarios, el premio Esso en 1963 y el Premio de Novela Breve Seix Barral. Con su obra En Chimá, nace un santo.


Su obra más importante es la novela Changó, el Gran Putas (1983), una extensa obra en la que resalta los origines en África, las historias de los negros cimarrones en Cartagena y la independencia de Haití, finalizando con la lucha del racismo en Estados Unidos.

Otras Obras destacadas: Chambacú, corral de negros (1963) obra laureada por la Casa de las Américas. Escribió varias novelas; Pasión Vagabunda (1948), El fusilamiento del Diablo, se resaltaron los dramas; los pasos del indio (1960), Caronte liberado (1961), Hotel de vagabundos (1954), El retorno de Caín (1962), Tres veces la Libertad y Malanga el liberto, entre los cuentos sobresalen; China 6 a.m. (1954), Cuentos de muerte y libertad (1961), El cirujano de la selva (1962) y ¿Quién dio el fusil a Oswald? (1967). Muere a los 84 años en Bogotá, dejándonos un legado de enseñanza y conocimiento de nuestros orígenes afrocolombianos.
Changó,el gran putas
“… El domingo de Resurrección los hijos de Yemayá invaden a Cartagena, regándose por los extramuros del Xemaní, El Cabrero y dondequiera que hay un tramo de muralla en construcción, una enramada de mangle o la sombra de los almendros. Más cerca, en la Boca del Puente, a la orilla del caño, se reunen los que llegaban en chalupas desde las islas y las costas. Todos esperaban la procesión que saldrá de la ermita de la Virgen de los Dolores, reservada para nosotros los africanos…”
Manuel Zapata Olivella.Fragmento Changó el gran putas, Bogotá, La Oveja Negra, 1983, p. 131

lunes, 19 de mayo de 2008

¿Quien soy yo?

Al ver el atardecer me pregunto por que nuestros antepasados pudieron adorar al sol; una de las maravillas naturales del universo. ¿Sera que tal vez, si los españoles no hubieran llegado creeríamos en Dios o lo seguiríamos adorando?, esta pregunta tiene varias respuestas pero la verdadera nunca la tendremos.
El giro de trescientos sesenta grados que dio nuestro destino al ser descubiertos por los españoles, que les interesaba tener tierras por poder, nos hicieron incursionar forzosamente a una nueva cultura, donde nacieron nuevas mezclas de razas las cuales formaron un nuevo mundo. Aquí es donde siempre me cuestiono ¿Cual es el tipo de raza, que tiene la sangre que corre por mis venas? Sera indígena, africana, europea, mestiza, o mulata; pero lo que si se, es que soy latina y vengo a formar un mundo mejor sin guerra, corrupción y con un gran respeto al ser humano.
¿Cómo es difícil saber de nuestro origen claramente?; también lo fue en la época de la colonia para nuestros ancestros indígenas y europeos, por las diferentes lenguas que se manejaban, lo cual ocasionó que la raza indígena comenzara a formarse sin su historia. Causa tristeza latinoamericana, donde queda un vació en nuestro ser por no saber que sucedió antes de que llegaran los españoles con Cristóbal Colon a descubrir un nuevo mundo; él cual, describía como un paraíso terrenal antes nunca visto ante sus ojos, en las cartas mandadas a los reyes de España y en su diario; también relato las actividades de esos nuevos personajes habitantes de ese nuevo mundo descubierto llamados indígenas; describiéndolos en sus cartas y diarios como “ellos”. Para no sufrir más por lo que no conocimos, empecemos nosotros a escribir nuestra propia historia que quedara registrada en el tiempo.